Carl Sagan
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Biografia Carl Sagan
Infancia y adolescencia
Carl Edward Sagan nació el 11 de noviembre de 1934 en el barrio de Bensonhurst, en el corazón de Brooklyn, N.Y., hijo de inmigrantes provenientes de la Europa central. El mismo cuenta algo acerca de sus humildes orígenes en "Nómadas", la introducción de su libro "Un Punto Azul Pálido" (Ed. Planeta, Barcelona, 1996):

"Dudo mucho que, en toda su existencia, Leib (Gruber, su abuelo) se hubiera alejado más de cien kilómetros de Sassow, el pequeño pueblo que le vio nacer. Pero entonces, en 1904, según cuenta una leyenda familiar, a fin de evitar una condena por asesinato decidió de repente huir al Nuevo Mundo, dejando tras de sí a su joven esposa. Qué distintas de aquella atrasada aldea hubieron de parecerle las grandes ciudades portuarias alemanas, qué inmenso el océano, qué extraños los altísimos rascacielos y el frenético ajetreo de su nuevo hogar. Nada sabemos de su viaje transoceánico, pero encontramos la lista de pasajeros correspondiente al trayecto cubierto con posterioridad por su esposa, Chaiya, que fue a reunirse con Leib en cuanto hubo conseguido ahorrar lo suficiente. Viajó en la clase más económica a bordo del Batavia, un buque registrado en Hamburgo. En el documento se aprecia una concisión que, en cierto modo, parte el corazón: <<¿Sabe leer o escribir?>> <<No.>> <<¿Habla inglés?>> <<No.>> <<¿Cuánto dinero lleva?>> Me imagino lo vulnerable y avergonzada que debió de sentirse al responder: <<Un dólar>>.

Desembarcó en Nueva York, se reunió con Leib, vivió el tiempo suficiente para dar a luz a mi madre y a mi tía y luego murió a causa de <<complicaciones>> del parto. Durante esos pocos años en América, en algunas ocasiones habían adaptado su nombre al inglés y la llamaban Clara. Un cuarto de siglo después, mi madre puso a su primogénito, un varón, el nombre de la madre que nunca llegó a conocer."

Samuel Sagan, su padre, fue un judío emigrante de Rusia que trabajó de cortador en tela en una fábrica de ropa y llegó a ser un próspero comerciante aún durante las años de la Depresión. Rachel, su madre, fue una ama de casa que dedicó todo su tiempo a educar a sus hijos con amor y dedicación. Los Sagan siempre se preocuparon por la educación del pequeño Carl, quien siempre mostró vocación hacia la ciencia. Un buen ejemplo es cuando a la edad de 5 años, los Sagan llevaron a su hijo a la Exposición Mundial de 1939 en Nueva York. Carl quedó impresionado ante las visiones futuristas de aquella época.

También el cielo nocturno despertó su curiosidad. Al no haber nadie a su alrededor que le supiera o quisiera explicar qué eran las estrellas, en cuanto tuvo 7 u 8 años su madre lo llevó a la Biblioteca Pública de Nueva York, y el mismo Carl pidió un libro acerca de 'estrellas'. La amable empleada le dio un libro que tenía en su portada a Clark Gable y Greta Garbo: estrellas de Hollywood. Muy pronto Sagan supo que no toda la gente tenía muy claro el concepto de 'estrella'.

Cuando le hubieron traído el libro correcto, Carl lo leyó completo. También las lecturas de ciencia ficción de la época despertaron su imaginación en cuanto a la posibilidad de vida en otros mundos. En "Cosmos" (Editorial Planeta, Barcelona, 1982) nos relata:

"Yo recuerdo haber leído de niño, fascinado y emocionado, las novelas marcianas de Edgar Rice Burroughs. Viajé con John Carter, caballero y aventurero de Virginia, hasta "Barsoom", el nombre que daban a Marte sus habitantes. Seguí a manadas de bestias de carga con ocho patas, los thoat. Y conseguí la mano de la bella Dejah Thoris, princesa de Helium. Me hice amigo de un luchador verde de cuatro metros, llamado Tars Tarkas. Me paseé por las ciudades en aguja y por las abovedadas estaciones de Barsoom, y a lo largo de las verdes veredas de los canales de Nylosirtis y Nephentes (...) John Carter consiguió llegar allí simplemente al situarse de pie en un campo extendiendo sus manos y deseándolo. Recuerdo haberme pasado, de niño, bastantes horas con los brazos resueltamente extendidos en un campo solitario implorando a lo que creía que era Marte, para que me trasladara hasta allí. Nunca dio resultado. Tenía que haber otros sistemas".

Según cuentan quienes lo conocieron, en aquella época no había palabra para lo que quería ser: quería viajar e investigar la vida en otros planetas, quería estudiar las estrellas, quería diseñar naves espaciales... pero a pesar de sus sueños por viajas hacia las estrellas, Carl era sensato y comprendió que quizá para cuando existieran naves espaciales él ya sería demasiado viejo. Pero decidió que estudiaría a las estrellas. Recibió algunos desaires, como el de su abuelo, quien le preguntó que a qué le gustaría dedicarse cuando fuera mayor. Carl muy orgulloso le contestó: "quiero estudiar astronomía". El abuelo volvió a preguntarle: "Eso está muy bien. ¿Y qué piensas hacer para ganarte la vida?". Mas eso no detendría a la inquieta mente de Sagan, quien muy pronto descubrió que muchas gente estudiaba astronomía y en en realidad ganaban dinero con su profesión. Junto con el total e incondicional apoyo de sus padres y algunos maestros, el destino del futuro científico y divulgador ya estaba escrito.

Carl Sagan 9/11/1934 - 20/12/1996
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